Lección 9: Una Vía de Comunicación

 

El estrés es la manera en la que el cuerpo se adapta a eventos que incrementan la demanda hacia nuestros sistemas.

Los exámenes son una forma de demanda cognitiva, y por lo tanto producen estrés.

El ejercicio es una demanda física y por lo tanto, produce estrés.

Querer a nuestros niños y a nosotros mismos es una demanda emocional y por lo tanto, un tipo de estrés.

En resumen, muchos eventos en el mundo exterior son interpretados por nuestro cerebro como incrementos potenciales en la demanda, o como estrés.

Como sugerimos previamente, la respuesta de estrés de nuestro cuerpo es adaptativa y fundamentalmente necesaria para nuestra supervivencia. El estrés nos ayuda a reaccionar rápida y estratégicamente para lidiar con la fuente del estrés. Por ejemplo, si salimos a correr, el cerebro coordina un incremento en el flujo sanguíneo, en el oxígeno y en la glucosa para nuestras pantorrillas, muslos y pies, de modo que podamos satisfacer la demanda ocasionada por la situación.

Señales de estrés

El mundo a nuestro alrededor nos genera muchos estímulos sensoriales.  Los estímulos se reciben por medio de nuestras orejas, nuestros ojos, nuestra nariz, nuestra boca o sencillamente en nuestras mentes con la memoria.  Nuestras memorias pueden estar formadas por una combinación de sensaciones de cosas que habremos visto, olido, tocado o imaginado en el pasado.  Todos estos estímulos son procesados en el cerebro, que coordina un sinfín de respuestas.  Mencionamos previamente que el cerebro siempre está haciendo predicciones.  Las predicciones nos permiten sobrevivir y acumular más recursos de supervivencia, para garantizar nuestro éxito en el mundo.  En esencia, el cerebro procesa todos los estímulos al alcance de su mundo sensorial.  Si hay un vacío de información lo llenará con recuerdos de su memoria o haciendo una suposición razonable.

Nuestra torre de control utiliza esta información para generar predicciones e inmediatamente coordina una respuesta de nuestros sistemas, preparándonos para interactuar con el estímulo de manera exitosa. Este tipo de señalización ocurre rápidamente y sin nuestra consciencia de ello. 

La primera parada para los estímulos

Cuando los estímulos sensoriales interactúan con el cerebro, frecuentemente interactúan primero con la amígdala.  La amígdala, que tiene la forma de una almendra pequeña, se ubica muy adentro del cerebro, justo encima del tronco encefálico.  Es una parte central del sistema límbico que juega un papel importante en la percepción del estado corporal (interocepción), el reconocimiento de amenazas y la memoria.

La amígdala inicia el complicado proceso de coordinación que conlleva a nuestras respuestas generales al mundo sensorial.  Está conectada en forma compleja con muchas regiones distintas del cerebro, las cuales juegan un rol en nuestras respuestas al mundo que nos rodea, incluyendo el manejo del estrés.

La amígdala juega un papel importante en la interpretación de la información con miras a la prioridad principal – la supervivencia.  Puedes pensar en la amígdala como el ingeniero frente a la pantalla de radar en la torre de control.  Él está constantemente pendiente para ver qué se asoma por el horizonte.  La mayor parte de las cosas que vienen no son tan importantes, ya que no representan ninguna amenaza.  Sin embargo, algunos objetos que se acercan pueden ser de mucho interés al ingeniero y tienen el efecto de activar su atención y consideración de un riesgo. 

No todos los objetos que se acercan son relevantes, pero él tiene que estar alerta para cuando se acerca algo nuevo o amenazador.

De manera similar, nuestra amígdala juega un papel de primera línea en la evaluación de posibles riesgos.  Al nivel más básico, la amígdala es quien nos indica que hay que estar muy atentos a un estímulo particular en nuestro mundo sensorial.

Una cascada de información

Después de recibir los estímulos iniciales, la amígdala envía señales a varias partes del cerebro, incluyendo el hipocampo, la corteza frontal y el hipotálamo.  Junto con docenas de otras regiones del cerebro, estas tres partes del cerebro coordinan pensamientos, acciones corporales, y respuestas emocionales que nos habilitan para enfrentar al mundo sensorial, incluyendo los eventos estresantes.

Entre otras señales, la amígdala envía señales a uno de sus vecinos, el hipotálamo.  El hipotálamo juega un papel grande en la regulación de la actividad corporal y emocional.  Si la señal recibida por el hipotálamo indica estrés o amenaza, entonces algunas neuronas en el hipotálamo empiezan a secretar hormonas que estimulan el sistema nervioso.  Específicamente estimulan el sistema nervioso simpático, que veremos en mayor detalle próximamente.

Las hormonas generadas por el hipotálamo también estimulan la glándula pituitaria que a su vez secreta una hormona que estimula la corteza suprarrenal que se ubica encima de los riñones.  Podemos visualizar esto como una cascada de señales como se indica a continuación:

Esta cascada rápida e inconsciente de información habilita a tu cuerpo para responder físicamente a los eventos estresantes o a las amenazas.  Después de que ocurre esta comunicación rápida e inconsciente, la corteza suprarrenal (la última parada en la cascada de información) produce una variedad de hormonas, incluyendo cortisol, que cumple varias funciones en el cuerpo.

Las hormonas del estrés afectan todos los sistemas en el cuerpo que tienen receptores para estas hormonas.  Como hemos explicado, las neuronas tienen receptores para recibir señales de comunicación en todos los sistemas.  Más allá de las neuronas, las células en el cuerpo (en los órganos) también tienen receptores para recibir señales de las hormonas suprarrenales.  De tal forma, muchos de los sistemas corporales tienen receptores para las hormonas del estrés, lo que significa que las hormonas del estrés regulan una variedad de funciones corporales, incluyendo el azúcar en la sangre, el sistema inmunológico, la digestión y la formación de la memoria.  Veremos en mayor detalle varios de estos sistemas más adelante.

 Durante la respuesta al estrés, estas hormonas inundan varios sistemas corporales inmediatamente, preparándote para enfrentar y manejar los estresores a corto plazo.

Cortisol y la cadena de comunicación

El cortisol juega un papel importante en la cascada de información.  Específicamente, es el mensajero clave que actúa como una señal de retroalimentación a la torre de control.   

Envía una señal de regreso desde la corteza suprarrenal a tu cerebro.  Es importante notar que el cortisol puede afectar varias vías de comunicación en el cerebro.  

Generalmente el cortisol y otras hormonas suprarrenales afectan el flujo de mensajes e información entre la amígdala y otras áreas del cerebro, incluyendo las áreas de memoria y las áreas relacionadas con la emoción y el ánimo. Por esta razón, las hormonas del estrés también pueden afectar la calidad y el contenido de tus pensamientos.  Explicaremos esto con más detalle más adelante. 

Cuando el cortisol es secretado por la corteza suprarrenal y enviado de regreso al hipotálamo, indica que el cuerpo ha iniciado una respuesta al estrés o a la amenaza.  

Cuando esto ocurre, el hipotálamo y la glándula pituitaria pueden calmar sus señales de estrés. 

Dicho de otro modo, el cortisol envía el mensaje de regreso al cerebro de que el cuerpo ha cumplido la solicitud de aumento de demanda.  Envía una señal de regreso al ingeniero en la torre de control diciendo que el mensaje preparatorio fue recibido y que se ha actuado correspondientemente.  Es decir, cuando las señales de cortisol llegan de regreso al hipotálamo, es una señal que la “tarea” de la respuesta al estrés se ha cumplido, por lo menos, por ahora.

Toda esta cadena de comunicación se llama el eje HPA: el eje Hipotalámico-Pituitario-Suprarrenal.  El eje HPA es el proceso en cascada de comunicación desde el mundo sensorial a la amígdala y el hipotálamo, a la glándula pituitaria y a la corteza suprarrenal, y de regreso.  Cada “parada” en la cadena de comunicación envía señales únicas, desprende hormonas únicas, cada una de las cuales ayuda a enfrentar el estrés.

El proceso de respuesta al estrés del eje HPA nos ayuda a enfrentar y responder a las demandas aumentadas en nuestros sistemas, bien sea que fue iniciado por una causa buena, o por una causa mala – algo físicamente estresante como un ejercicio o una huida de peligro, o algo mentalmente estresante como un examen o una película de terror o un recuerdo negativo.

Pregunta:

¿Cuáles eventos de nuestra historia hasta ahora han involucrado la activación del eje HPA?

¿Qué sensaciones o señales en el cuerpo indican que se ha activado una respuesta de estrés?