Lección 6: Haciendo Conexiones

 

Hasta ahora, hemos descrito cómo el cerebro interactúa con los signos y las entradas del mundo externo. Pero nuestra historia sugiere algo más, algo que necesitamos explorar, y es la manera como el cerebro interactúa con todos los signos y estímulos desde el mundo interno – desde el cuerpo y de otras partes del cerebro mismo. Nuestros personajes tienen vidas internas muy llenas: pensamientos, sensaciones, miedos. El mundo interno es tan importante como el mundo externo. 

Para esa discusión, debemos dar un paso atrás y explorar cómo está construido el cerebro, cómo se construye la torre de control y cómo inicia toda su comunicación.

Células y neuronas

Anteriormente, discutimos los detonantes, que encienden ciertas reacciones que quizás debamos calmar o redireccionar deliberadamente. Esto le sucede a todas las personas.  

En estos casos, las funciones del cerebro inconsciente y consciente pueden parecer contradictorias. Inconscientemente, perdemos el control y tenemos que trabajar para conscientemente retomarlo. Dicho esto, necesitamos de ambas funciones. Estos procesos inconscientes y conscientes se complementan mutuamente para mantenernos a salvo y sanos, y navegando el mundo exitosamente, 

Todos requerimos de procesos automatizados y atajos para liberar espacio y energía que debemos enfocar en tareas más exigentes, tales como resolver problemas matemáticos, interactuar con nuestros pares, inventar cosas y tomar decisiones complejas.

Para facilitar este estilo de vida tan complicado, los humanos han desarrollado el cerebro más complejo y avanzado de cualquier especie del planeta. Nuestros cerebros contienen alrededor de 86 mil millones (86.000.000.000) de neuronas, que son células especializadas que transmiten impulsos en forma de electricidad a otras neuronas. Estos impulsos viajan a través de conexiones o uniones entre neuronas llamadas sinapsis. Las sinapsis son las uniones o espacios entre neuronas individuales, por donde pasan las señales químicas y eléctricas.

 

La actividad de las neuronas es sencilla. Imagina que estás de pie en una fila con otras personas, y a lo largo de la línea se pasan algunas pelotas de un lado a otro.

Cada persona en el círculo es como una neurona y la pelota es una señal eléctrica o química.

Cada entrega o lanzamiento de la pelota envía un impulso de persona a persona. Es como el impulso de una neurona a la siguiente. Cada “disparo” de una neurona envía un impulso de una neurona a otra, formando un patrón. Toda la actividad del cerebro no es más que impulsos eléctricos y químicos que se transmiten entre neuronas.

La activación secuencial y con patrones de neuronas se denomina actividad neuronal, y cada patrón particular de disparo y activación conduce a comportamientos, pensamientos y acciones característicos. Por ejemplo, existe un patrón distinto de actividad neuronal para cualquier movimiento específico.

Por ejemplo, el movimiento de los dedos es el resultado de unas pocas cadenas únicas de neuronas que se comunican y envían impulsos eléctricos en cierto orden.

Cada pensamiento que tienes es el resultado de un patrón específico de neuronas que se disparan y se envían impulsos eléctricos entre sí.

Hay un patrón distintivo de actividad neuronal que ocurre cuando duermes. Hay un patrón distintivo de actividad neuronal cuando algo te sorprende.

Cuando hay una cantidad suficiente de señales eléctricas y químicas a lo largo de una vía neuronal determinada, reaccionamos. Las señales eléctricas pasan constantemente por nuestro cerebro. Las neuronas se comunican y transmiten información constantemente. En la medida que las señales aumentan en frecuencia y número, comenzamos a prepararnos para acciones o pensamientos específicos o “instrucciones” para el cuerpo.

Interconectados a través de neuronas

Recuerda la torre de control del aeropuerto. En lugar de usar radios para comunicarse como los ingenieros en la torre de control, los seres humanos usamos neuronas para comunicarnos con todo el cuerpo y para coordinar respuestas que incluyen pensamientos, acciones, movimientos y sentimientos.

Nuestras 86 mil millones de neuronas están conectadas entre sí de forma compleja. De hecho, hay 100 billones de conexiones neuronales en el cerebro. Eso es 100.000.000.000.000 conexiones. Y mientras que las neuronas del cerebro están intrincadamente conectadas en vastas redes, ciertas partes o grupos de neuronas están dedicadas a tareas específicas.

Tenemos algo llamado corteza visual, que es donde la información recibida por nuestros ojos se procesa y es entendida como formas, colores e imágenes.

Tenemos una corteza motriz, que coordina los movimientos físicos voluntarios.

Tenemos una corteza auditiva, que procesa la información de sonido percibida por los oídos.

Tenemos regiones dedicadas a sentir el dolor, tanto físico como social.

Tenemos redes de interconexión dedicadas a interpretar las amenazas a nuestra seguridad incluso si la amenaza es sólo imaginaria.

Si bien los científicos tienen un buen entendimiento sobre algunas funciones específicas de regiones cerebrales particulares, estas regiones cerebrales no funcionan solas. Las regiones del cerebro están tan interconectadas que, incluso después de años de investigación, todavía no tenemos un mapa de todas nuestras conexiones neuronales. Como el elefante y el jinete, las diferentes partes y procesos conscientes e inconscientes dependen todos unos de otros en una red compleja.

Las conexiones y redes del cerebro son vastas y complejas dado que 100 billones de conexiones significan que son posibles innumerables patrones. La cantidad de conexiones en el cerebro ayuda a explicar por qué el comportamiento humano es tan diverso y variado de persona a persona. Y lo que es más importante, las conexiones entre las neuronas cambian con el tiempo. Podemos perder conexiones y formar nuevas. Este concepto es conocido como plasticidad. Explicaremos la plasticidad más adelante.

Formación del cerebro

 Hemos aprendido mucho sobre el cerebro humano al estudiar el cerebro de los animales. Sabemos que nosotros, como especie, tenemos en común ciertas funciones y regiones del cerebro con los animales, incluso aquellos que son diminutos. Por ejemplo, todos los mamíferos respiran. Todos los mamíferos tienen latidos cardíacos y un sistema circulatorio relativamente similar. Algunas de esas funciones automáticas, centrales e involuntarias están coordinadas por partes específicas del cerebro cercanas al tronco del encéfalo. El tronco encefálico, en la base del cerebro, es algo que compartimos con la mayoría de los animales.

Piensa en ello como los anillos de un árbol. Los anillos de un árbol son evidencia de su edad, tamaño, funciones y experiencias pasadas. Los árboles pequeños y jóvenes tienen menos anillos. Los anillos gruesos indican un período de crecimiento considerable. Los anillos delgados indican un período de poco crecimiento. Los cerebros son similares.

Por ejemplo, las funciones centrales del tronco encefálico, como los latidos del corazón y la respiración, se comparten entre las especies. Todos los mamíferos, incluyendo nosotros, tenemos un tronco encefálico, porque todos respiramos y requerimos circular la sangre. De la misma manera, todos los árboles tienen un anillo más interno, un centro y un punto de “origen” del árbol. El anillo más interno no es necesariamente más o menos importante que los otros anillos, pero fue el punto de partida de crecimiento, del flujo del agua y los nutrientes.

En el cerebro humano, el tronco encefálico se ubica físicamente en la parte más interna del cerebro, como el anillo más interno de un árbol. En algunos animales, el cerebro consta  poco más que de un tronco encefálico. Los gusanos tienen un conjunto de neuronas que tienen algunas funciones del tronco encefálico. Las serpientes tienen un tronco encefálico y algunas otras características que los humanos también tenemos. Funciones esencialmente más complejas se desarrollaron alrededor del tronco del encéfalo, conectadas físicamente y extendiéndose hacia afuera, como los anillos de un árbol.

De manera similar, dado que todos los animales intentan mantenerse con vida, todos los animales tienen funciones cerebrales que los alertan sobre amenazas, nuevos recursos de supervivencia y riesgos para esos recursos. Algunos animales, no todos, pueden resolver acertijos. Algunos animales, pero aún menos, pueden sentir algo similar a las emociones humanas, como felicidad, tristeza, o sorpresa. La lección es clara: los cerebros de diferentes animales se construyen en función de la complejidad de sus vidas.

Hasta cierto punto, las partes del cerebro responsables de las funciones y procesos básicos están contenidas en el núcleo. Desde el núcleo hacia afuera, las partes del cerebro se hacen cargo progresivamente de funciones más abstractas y más complejas. En resumen, de lo interno a lo externo pasamos de las funciones básicas de supervivencia a funciones más complejas y deliberadas.

Es importante reiterar que cada uno de nuestros cerebros está interconectado en redes complejas. El hecho de que nuestro cerebro tenga diferentes “capas” no significa que las funciones simples dependan exclusivamente de las regiones internas del cerebro. De manera similar, las tareas de pensamiento complejas no se basan exclusivamente en regiones “externas”. Como el elefante y el jinete, y como la torre de control del aeropuerto, el funcionamiento saludable requiere una comunicación constante entre todas las partes.

Pero, en general, podemos decir que las partes más internas del cerebro tienen algunas funciones básicas, mientras que las partes externas tienden a funciones especializadas como el razonamiento espacial, el lenguaje y muchos aspectos de la cognición y el razonamiento.

Prioridades inmutables 

Varias veces hemos dicho que la prioridad del cerebro es mantenerte vivo y ayudarte a navegar con éxito por el mundo. Para sobrevivir, necesitas hacer algo más que respirar, comer y tener sangre en las venas. Necesitas poder pensar, resolver acertijos y comunicarte usando el lenguaje.

¿Pero cuál es más importante? Puedes sobrevivir, por un corto tiempo, sin pensar o incluso sin tener sentimientos, pero no puedes sobrevivir sin respirar. Entonces, aunque todas las funciones de nuestro cerebro se coordinan para ayudarnos a mantenernos con vida, las funciones más críticas para la supervivencia suelen estar contenidas en las áreas más internas del cerebro. De esta manera, la estructura del cerebro generalmente refleja en orden de importancia los bloques de supervivencia.

Las imágenes tanto de la torre de control del aeropuerto, como la del elefante y el jinete, y del cerebro formado por capas nos ayudan a comprender que hay funciones en el cerebro que están por debajo de nuestro control consciente, y que existe un equilibrio constante y delicado entre lo que controlamos y lo que no controlamos en forma consciente en el cerebro.

No controlamos las palpitaciones de nuestro corazón conscientemente. No controlamos lo que sentimos, emocionalmente, todo el tiempo. Sin embargo, necesitamos desesperadamente estas funciones, ya que brindan el combustible, el tiempo y los recursos necesarios para que el “jinete” maneje aspectos de pensamiento y análisis superiores.

Para resumir las lecciones aprendidas hasta ahora:

  • El objetivo principal de nuestro cerebro es mantenernos vivos, y toda la actividad coordinada por el cerebro, incluida la actividad en nuestro cuerpo físico, se realiza para maximizar nuestras posibilidades de supervivencia y navegación exitosa por el mundo que nos rodea.
  • Nuestros cerebros predicen constantemente lo que vendrá después, para mantenernos a salvo, y nuestras predicciones comienzan a preparar el cuerpo para enfrentar lo que pueda venir después.
  • Muchas de esas predicciones y los procesos que activan no están bajo nuestro control consciente. Palmas sudorosas, latidos cardíacos acelerados y respiración rápida se producen a menudo en anticipación de una situación predicha.
  • Los elementos conscientes e inconscientes de nuestro cerebro responden a amenazas tanto a nuestra seguridad como a nuestra supervivencia.
  • A veces, situaciones atemorizantes o estresantes conducen a respuestas automáticas en nuestros pensamientos, movimientos y sentimientos, y son el resultado de una “toma de control” temporal por parte de procesos inconscientes.
  • Nuestras respuestas provienen de un sistema adaptativo que está diseñado para mantenernos con vida, pero en la actualidad, no todas nuestras respuestas son útiles. En otras palabras, nuestro equipo tiene buenas intenciones, pero los resultados pueden ser inapropiados.

Con estas lecciones en mente, explicaremos cómo funciona toda esta comunicación — en la torre de control, como también entre el elefante y el jinete, y por últimos entre las capas y partes del cerebro — conduce a respuestas y reacciones automáticas.