Lección 3: Un Cerebro Predictivo

 

El cerebro, como la torre de control de un aeropuerto, está constantemente atento a los riesgos para tratar de mantenerte con vida. Tu cerebro coordina cada respuesta, desde la respiración hasta los pensamientos, para ayudarte a acumular todos los recursos de supervivencia que necesitas para sobrevivir, desde comida y agua hasta amor y amistades. Lo hace utilizando dos herramientas principales: asociaciones y predicciones. Estas herramientas son distintas pero están estrechamente relacionadas.

Aprendiendo por Asociación

Recuerda por un momento tu infancia.  En algún momento, es posible que hayas encontrado una llama, un horno o una estufa caliente por primera vez. Quizás estabas ayudando a tu madre en la cocina o simplemente deambulando. Como muchos niños pequeños, es posible que, con curiosidad, hayas extendido la mano para tocar la estufa caliente o la llama. ¡Rápidamente, descubriste que estaba muy caliente! Te quemó.

Lo más probable es que sólo necesites tocar la estufa una vez para aprender una lección importante. Tal vez tomó algunas veces, o algunas pruebas de dolor, para aprender la lección. Ya sea sólo una vez o varias, lo más probable es que desde ese entonces no hayas tocado una estufa caliente.

Lo que sucedió en tu cerebro en este escenario es simple:

  • Ocurrió un evento (tocaste la estufa)
  • El dolor te hizo sentir inseguro, en peligro y adolorido (te quemaste)
  • Aprendiste rápida o gradualmente a no hacer eso.

Formaste una asociación, un vínculo entre un estímulo y un conjunto de sensaciones físicas o emocionales.

Cada información recibida del mundo que te rodea pasa por tu cerebro en algún momento. Cada olor, cada vista, cada toque, cada emoción y cada estado físico es de alguna manera procesado y coordinado por tu cerebro.

Cuando el estímulo se detecta por primera vez, el cerebro tiene que interpretarlo. ¿Es bueno? ¿Placentero? ¿Peligroso? ¿Amistoso? ¿Hostil?

En otros casos, notas una sensación fuerte en tu barriga, tu pecho o tan sólo un estado emocional. Cuando se desconoce la causa de estos sentimientos, tu cerebro buscará posibles estímulos, posibles razones. Tu cerebro está constantemente haciendo inferencias y asociaciones, vínculos entre estados de ánimo y posibles causas en el mundo que te rodea. A veces, la causa de un sentimiento es clara, como en el caso de la estufa. En otros casos, es menos claro, pero el cerebro aún busca una causa.

En otras palabras, tu cerebro está constantemente tratando de inferir o dar significado a lo que te está sucediendo a ti y dentro de ti.

Al darle un significado y aprender las causas y efectos, aprendes a mantenerte vivo. 

Aprendes a qué acercarse y qué evitar. 

Y aprendes la mejor manera de navegar por el mundo para acumular más recursos de supervivencia.

Podemos ver cómo las asociaciones han funcionado en la vida de nuestros personajes.

DE NUESTRAS HISTORIAS 

Ella, que tenía seis años, se quedó sentada frente al plato, viéndolo con repugnancia, y también veía a su madre, que terminaba de limpiar las ollas que había usado para cocinar la cena. Miraba de reojo cómo sus hermanos devoraban el mismo plato y eso le inquietaba: si no se comía la pasta se quedaría sola en la mesa. Pasaban los minutos y ya era la única sentada. Escuchaba cómo ellos jugaban en la sala.

–¿Aún no te lo has comido, Inés? — le preguntó su madre luego de un largo rato a solas en el comedor. Y ella negó con la cabeza, orgullosa, sabía que era una pelea de quién aguantaba más. Lo que no se esperaba era que en algún momento el cansancio se hiciera tan insoportable. Se apoderó de ella al punto de quedarse dormida sobre la salsa. Cuando sus hermanos la vieron empezaron a reírse y ella se despertó de golpe y con sus manos se limpió la cara. Entonces, esa madre tan estricta tomó una servilleta y la pasó por su rostro. 

–Bueno, si te comes la mitad te dejo ir a la cama. — La señora Edith le calentó un poco la pasta y le puso más queso de ese que le gustaba a Inés y solo entonces ella se lo comió. 

–Mami, no estaba tan mal la pasta — le dijo. Y después se fue a dormir. Ahora, esa misma pasta resultaba ser una de sus favoritas porque la retraía a ese hogar donde, a pesar de todo, estaba segura. 

Si bien cada persona forma asociaciones únicas basadas en sus propias reacciones físicas y emocionales a diversas experiencias y estímulos, los procesos a través de los cuales formamos estas asociaciones son universales. El proceso es el siguiente:

 

Primero, tenemos una experiencia que puede ser externa en el mundo que nos rodea o interna, como un recuerdo.

Segundo, reconocemos que esta experiencia suscita un sentimiento – bueno, malo, placentero, incómodo, triste, preocupante o cualquier otro. Con esto, categorizamos la experiencia. 

En tercer lugar, buscamos la causa de este estado anímico. En algunos casos la causa es clara, y en otros toma más esfuerzo llenar los espacios en blanco que tenemos en la información con distintas posibilidades.

 

 

Cuarto, ya sea de forma rápida o gradual, esas experiencias e inferencias conducen a una asociación, que, como señalamos, es un vínculo entre un objeto y un conjunto de sensaciones físicas o emocionales. Las asociaciones nos ayudan a navegar por el mundo de manera rápida y eficiente.

Atajos para la Supervivencia

Dada la complejidad de nuestro mundo, es importante que tu cerebro identifique rápida y fácilmente diferentes estados de sentimientos. La identificación rápida de las cualidades de una experiencia nos ayudan a prepararnos y evitar experiencias negativas, peligrosas o amenazadoras en el futuro. Recuerda la torre de control del aeropuerto.

Imagina que el ingeniero en la torre ve un objeto entrante, pero es un objeto nuevo, uno que no ha visto antes. Necesita una forma de identificarlo, a fin de coordinar la respuesta adecuada: ignorarlo, tomar algunas medidas de precaución o preparar el aeropuerto para el peligro. Aunque el ingeniero no ha visto este objeto antes, tiene la sensación de que merece su atención; hace inferencias basadas en experiencias y objetos similares. Se basa en categorías amplias de cosas que son similares a este nuevo objeto. Toma decisiones con base sobre experiencias e inferencias para lograr mantener el aeropuerto a salvo. 

 

Dada la complejidad de nuestro mundo, sería difícil sobrevivir si tuviéramos que detenernos y pensar cada vez que tenemos un sentimiento o una nueva experiencia, y tuviéramos que crear nuevas categorías para ellos. Por lo tanto, confiamos en la heurística y en los sesgos, que son atajos mentales basados en experiencias previas que ayudan a dar respuesta rápida a situaciones recurrentes. 

Debes poder distinguir, con relativa rapidez, un fuego caliente de un bloque de hielo, o una persona segura de una persona peligrosa. Por esta razón, las asociaciones que hacemos a menudo caen en grandes categorías que se vuelven más o menos automáticas a través de la heurística.

 

Asociaciones Negativas y Positivas

Asociaciones y categorizaciones heurísticas como estas esenciales para navegar el mundo complejo que nos rodea.

  • Los seres humanos tendemos a abordar cosas con las que tenemos una asociación positiva.
  • Los seres humanos tendemos a evitar cosas con las que tenemos una asociación negativa.

Cada cerebro y cada cuerpo es diferente en sus inferencias, categorizaciones y asociaciones. Esto se debe a que no hay dos personas exactamente iguales. Dicho esto, hay asociaciones positivas que comparten características en todos nosotros, como sentimientos de alegría, entusiasmo, comodidad, confianza, seguridad y calma, así como también sensaciones físicas bienvenidas como calidez y relajación.

De la misma manera, las asociaciones negativas también pueden compartir algunas características comunes, como sentimientos de inseguridad, dolor, ansiedad, culpa, miedo y sensaciones físicas no deseadas y perturbadoras como náuseas, dificultad para respirar y tensión.

Un cerebro que prioriza la supervivencia es particularmente sensible a las asociaciones negativas. Un cerebro que prioriza la supervivencia estará atento a los estímulos y sensaciones vinculadas a asociaciones negativas, porque las asociaciones negativas a menudo se relacionan con experiencias, incidentes, personas o sensaciones que amenazan nuestros recursos de supervivencia.

En otras palabras, las experiencias que amenazan nuestra supervivencia o nuestro acceso a los recursos de supervivencia ocupan un lugar importante en nuestra memoria.

Es importante recalcar que tus asociaciones son únicas para ti y para lo que tú has vivido. No todo el mundo tiene las mismas asociaciones negativas. Cada persona tiene asociaciones únicas basadas en sus experiencias de la vida.

En general, tu cerebro depende de las asociaciones para mantenerte a salvo y tener éxito en el mundo que te rodea. Tu cerebro se basa en asociaciones para darse cuenta de manera rápida y con la mayor precisión posible de lo que en el mundo que te rodea representa un riesgo para tu seguridad y supervivencia. El cerebro hace esto convirtiendo las asociaciones en predicciones y simulaciones.

Predicciones y Adaptaciones

Saber lo que podría suceder en el futuro afecta lo que podrías hacer hoy. Volviendo a nuestro ejemplo: una torre de control de aeropuerto solo puede mantener el aeropuerto seguro, protegido y eficiente si puede predecir posibles problemas entrantes, si puede detectar rápidamente signos de amenazas potenciales y si puede hacer los ajustes y preparativos necesarios. En otras palabras, la torre debe vigilar de cerca la aparición de cualquier asociación negativa, ya que podría amenazar la seguridad del aeropuerto.

La torre de control del aeropuerto utiliza radar y otras tecnologías avanzadas de escaneo y comunicaciones para predecir posibles riesgos provenientes del cielo, provenientes de la tierra, provenientes del interior o el exterior de los edificios alrededor del aeropuerto. No se limita a esperar que aparezcan los riesgos. La torre de control del aeropuerto anticipa constantemente posibles riesgos para la seguridad del aeropuerto, los aviones y los pasajeros, confiando en los peligros conocidos y las asociaciones negativas pasadas para mantener a todos a salvo.

Lo mismo sucede en tu cerebro.

Tu cerebro constantemente hace predicciones sobre posibles riesgos, posibles amenazas a tu seguridad y supervivencia, sobre lo que estás viendo y podrías ver, sobre lo que estás sintiendo y podrías sentir. Predice y enfrenta los riesgos basándose en asociaciones que ha establecido entre lo que es seguro y lo que no es seguro, y luego coordina la mejor respuesta para enfrentar esos riesgos y mantenerte con vida.

Para ponerlo en términos simples, tu cerebro está constantemente escaneando como el radar de la torre de control. Busca amenazas a tu alrededor. Observa a las personas que se te acercan y las escenas a tu alrededor para ayudar a prepararte para lo que pueda venir. Utiliza toda la información disponible para hacer una predicción sobre la naturaleza de un evento o experiencia, y luego coordina las respuestas más apropiadas a lo que anticipa.

Y como dijimos anteriormente, cuando no hay suficiente información inmediata para estar seguro sobre el peligro que representa una experiencia o sensación, utiliza experiencias pasadas y heurísticas para llenar los vacíos y crear una predicción útil que te permita ajustarse a lo que venga.

Clasificando las Predicciones

Pero, ¿cómo sabe el cerebro qué es un riesgo y qué es neutral?

Simplemente, confía en sus asociaciones.

Volviendo al ejemplo de la torre de control, los ingenieros de la torre tienen años de experiencia en aeropuertos y, por tanto, saben qué objetos y situaciones suponen un riesgo para el aeropuerto, qué objetos y situaciones son neutrales. Han desarrollado algunas heurísticas y asociaciones bastante buenas. Por ejemplo:

  • La lluvia ligera que se percibe en el horizonte no amenaza la seguridad del aeropuerto. Los aviones y los edificios pueden soportar lluvias ligeras.
  • Los pájaros que pasan volando no suponen un riesgo para el aeropuerto. Los aviones pueden esperar fácilmente para despegar y aterrizar hasta que los pájaros se hayan ido.
  • Al contrario, un huracán o una tormenta son riesgos para el aeropuerto. El aeropuerto y los aviones no pueden soportar ese tipo de clima.

En el caso de un clima peligroso, los ingenieros pueden suspender temporalmente los movimientos, o incluso cerrar el aeropuerto hasta que la amenaza haya pasado. Todos estos ejemplos son ejemplos de asociaciones que ha hecho la torre. Ciertas cosas están asociadas con riesgos para su aeropuerto, por lo que, con el tiempo, la torre sabe qué buscar en el horizonte.

El cerebro hace lo mismo. Las asociaciones y la heurística informan las predicciones, y el cerebro usa todos tus sentidos -vista, oído, olfato, tacto, gusto e incluso sentimientos emocionales internos y sensaciones físicas no identificables- para predecir cuándo se acerca un posible peligro.

Las predicciones son simplemente conjeturas con respecto a lo que viene a continuación, basadas en información y asociaciones existentes. Las predicciones pueden ser muy simples:

  • Cielo oscuro = tormenta entrante
  • Olor a humo = fuego cercano
  • Una llama roja brillante en la estufa = algo se está quemando

Estos son ejemplos sencillos en los que señales claras en el mundo exterior sugieren lo que podría suceder a continuación. Generalmente, todas las predicciones del cerebro están vinculadas a las experiencias de tu vida y tus asociaciones. Por supuesto, así como el ingeniero de la torre de control del aeropuerto usa sus predicciones para movilizar acciones, tu cerebro usa sus predicciones para movilizar todo el cuerpo para hacer frente a las situaciones que se han predicho. Describiremos esto con más detalle.

Una vez que el cerebro hace una predicción, te prepara para la mejor respuesta.

Pregunta: En nuestra historia,

¿Cómo han reaccionado nuestros personajes ante situaciones que han predicho?

¿Cómo han respondido sus cuerpos ante asociaciones negativas y positivas?

Nuevamente, las predicciones y respuestas automatizadas coordinadas por nuestro cerebro tienen como objetivo nuestra supervivencia y seguridad. Es decir, son respuestas adaptativas, lo que significa que te están ayudando a adaptarte para sobrevivir.

Simulaciones y Errores de  Predicción

Todas las respuestas y predicciones descritas anteriormente dependen de que el cerebro reciba estímulos e información confiable. Sin embargo, ¿qué sucede cuando no hay suficiente información para que tu cerebro pueda predecir lo que sucederá a continuación?

Como mencionamos previamente, en estos casos tu cerebro intentará llenar los vacíos por sí solo, basándose en experiencias y asociaciones pasadas. Al igual que la torre de control del aeropuerto, es posible que tu cerebro deba hacer esto rápidamente para prepararte para posibles amenazas a tu seguridad y supervivencia.

Por ejemplo, imagínate que estás caminando de noche y escuchas el sonido de pequeños pasos justo delante de ti. Puede que sea un perro, pero puede que no lo sea. No tienes forma de saberlo, ya que está oscuro y no puedes ver. En este caso, debes adivinar. Necesitas llenar el vacío de información. Necesitas realizar algún tipo de conjetura sobre qué es, a fin de prepararte a cómo proceder a continuación.

Ante el vacío de información real y verificable, el cerebro normalmente utilizará información de experiencias y lecciones pasadas. Según la información disponible e inferida, tu cerebro:

  • Predice algo peligroso
  • Crea una simulación mental (una imitación o modelo de lo que puede suceder)
  • Coordina y prepara una respuesta adaptada.

Tu cerebro puede simular muchos escenarios posibles sobre este posible perro frente a ti. Puede predecir, en su simulación, un oso, una serpiente, un lobo o una persona peligrosa. Como todos estos son posiblemente peligrosos, tu cerebro comenzará a preparar tu cuerpo para enfrentar esta amenaza.

  • Tu frecuencia cardíaca puede aumentar.
  • Tu respiración puede acortarse
  • Es posible que te suden las palmas
  • Tus pupilas pueden expandirse

De nuevo, no hay dos personas que reaccionen de la misma manera ante un peligro anticipado o imaginado. Este es solo un ejemplo. Pero en cualquier caso, el cerebro se coordinará con el cuerpo para preparar la respuesta adaptada adecuada para hacer frente a la situación prevista — algo peligroso.

A continuación, debes confrontar la situación. Tienes que enfrentarte a la realidad desconocida del perro, la serpiente, el lobo o lo que sea. Debes confirmar tu predicción o simulación.  Si resulta algo amenazante, grandioso, pues tu cuerpo ya estaba listo para correr.

Si no es algo amenazante, y tan sólo se trata de un gatito pequeño y asustado, has cometido un error de predicción. En otras palabras, has simulado y preparado para un escenario que no se corresponde con la realidad. En este caso, tu cerebro reevaluará la situación con nueva información: que el ruido inquietante era solo un diminuto gatito. En el caso de un error de predicción, puedes ajustar tu respuesta. Este ciclo de retroalimentación s importante para que entendamos el cerebro.

El mundo exterior y quienes nos rodean no ven este ciclo sucediendo en nosotros. De hecho, sucede tan rápida y constantemente que probablemente rara vez te des cuenta de los ciclos de predicción por los que ha pasado tu cerebro. Ocurre principalmente de forma automática, lo que analizaremos a continuación.

Es importante resaltar que el cerebro de cada persona es único en las predicciones que hace, al igual que cada persona es única.