Lección 10: El Acelerador y los Frenos

 

El eje HPA es solo uno de los componentes de cómo nuestros cerebros y cuerpos responden al estrés. El cuerpo humano es inmensamente complejo. Docenas de sistemas y órganos diferentes juegan un papel en nuestra regulación alostática, en la comunicación interna siempre cambiante y en encender o apagar las cosas, en funcionamientos en grado alto o bajo.

El estrés suele venir en ráfagas. Nuestra capacidad de enfrentarnos saludablemente al estrés depende de la habilidad de nuestro cuerpo para adaptarse rápidamente y movilizar una respuesta de estrés.

Es por esto que el cambio constante es importante para nuestra supervivencia. Nuestros cerebros y cuerpos tienen una habilidad coordinada de adaptarse a las circunstancias cambiantes, y esta habilidad es la que nos permite satisfacer las demandas a corto plazo. Podemos retornar al ejemplo del ejercicio. Cuando corremos, nuestro cuerpo tiene que adaptarse rápidamente y movilizar recursos para satisfacer esta nueva demanda. Las piernas necesitan energía. Los pulmones deben abrirse para recibir más aire. Para completar la carrera y dejar atrás el estrés, el cuerpo solicita la ayuda rápida de muchos sistemas. 

En páginas anteriores, tratamos la conexión del cerebro con el cuerpo y el sistema nervioso. Miles de millones de neuronas y células nerviosas se interconectan a través del cuerpo, desde el cerebro hasta la columna vertebral y todo nuestro cuerpo, hasta los dedos de los pies y de las manos,  los ojos, y los órganos internos. El cerebro es la torre de control de toda esa comunicación.

El sistema nervioso autónomo

En lo que respecta al estrés y al cuerpo, los investigadores prestan especial atención al sistema nervioso autónomo. Entre todas las redes del sistema nervioso, el sistema nervioso autónomo juega un papel clave en la respuesta al estrés.

El sistema nervioso autónomo es responsable de muchas funciones corporales que  se realizan y se regulan en forma inconsciente. En nuestro minuto a minuto, no pensamos en los latidos del corazón, la digestión, la temperatura corporal, las funciones pulmonares o el procesamiento de desechos. Dejamos que nuestros sistemas inconscientes se encarguen de todo eso a través del sistema nervioso autónomo. En otras palabras, el sistema nervioso autónomo regula muchas de las funciones corporales en forma automática,  es decir, son funciones de las que se ocupa el “elefante”.

El sistema nervioso autónomo se divide en dos subsistemas. Estos subsistemas son socios, con roles bastante opuestos pero complementarios. Son amigos que se necesitan desesperadamente, a pesar de que cada uno de ellos es único en sus funciones. Estos dos sistemas son el sistema nervioso simpático (SNS) y el sistema nervioso parasimpático (SNP), como se muestra a la derecha.

 

Los sistemas simpático y parasimpático

A pesar de sus funciones diferentes, los sistemas nerviosos simpático y parasimpático están conectados a los mismos órganos y sistemas. A través del SNS y PNS, el cerebro puede señalar diferentes respuestas a los pulmones, el corazón, el intestino o el sistema inmunológico, según la vía que utilice.

Ambos caminos son necesarios, y es importante que cada uno suba y baje en ciclos, como si bailaran entre sí.

Puedes pensar en los sistemas nerviosos simpático y parasimpático como el acelerador y los frenos de un automóvil. Cada uno tiene una función contrastante con el otro.

No puedes conducir un automóvil sólo con un acelerador. Te estrellarías. Del mismo modo, no puedes conducir un automóvil que sólo tenga frenos. No te moverías a ningún lado. Ambas funciones son necesarias para moverse con seguridad. De la misma manera, necesitamos tanto al sistema nervioso simpático como al parasimpático para sobrevivir. Los usamos para diferentes propósitos, a menudo uno tras otro de forma cíclica. La activación alternante de los sistemas nerviosos simpático y parasimpático es fundamental para un funcionamiento saludable.

 

 

Acelerando las cosas

 

El sistema nervioso simpático acelera las cosas, eleva la frecuencia cardíaca, acelera la respiración, restringe la digestión, aumenta la presión arterial, trabaja para calmar la inflamación y disminuye la producción de saliva. Es el acelerador. Es responsable de gran parte de lo que se llama la respuesta de “pelear o huir” en el cuerpo. Analizaremos la respuesta de pelear o huir en el próximo capítulo.

El sistema nervioso simpático, vinculado a la activación del eje HPA, prepara al organismo para afrontar el estrés. Prepara al cuerpo para combatir contra el estrés o para huir del estrés, corriendo, escapando o alejándose rápidamente. En resumen, nos prepara para un enfrentamiento agudo.

 

 

 

 

 

 

Pregunta:

¿Cuáles eventos de nuestra historia han involucrado la activación del sistema nervioso simpático? ¿Qué sensaciones o señales del cuerpo son evidencia de esta activación?

En esencia, el sistema nervioso simpático te prepara para pelear, huir o de alguna manera lidiar con la fuente de tu estrés, ya sea que el estrés sea algo físico o mental, una carrera de distancia o un desafío emocional.

DE NUESTRAS HISTORIAS 

— Mayra, ¿cómo estás? ¿Tenés tiempo para hablar ahora? — le preguntó con tono de preocupación.

— Hola Karen. Estaba hablando con José, pero contame ¿Qué pasa? ¿Estás bien?–  

— Es papá, hermana, está malito — le dijo con la voz entrecortada. Mayra soltó lo que tenía en sus manos y el sudor de su frente parecía multiplicarse. 

–¿Cómo así? ¿qué tiene? ¿Qué pasó? — respondió. Le costaba respirar. 

— El otro día lo llevamos al hospital porque decía que le dolía el pecho y hoy nos dieron los resultados y es su corazón, que está fallando– dijo. Mayra se paralizó por un momento, recordando la muerte de su mamá que había sido consecuencia de un infarto. Saber que su papá corría el riesgo de morir por las mismas causas le preocupaba enormemente. Él no era tan viejo aún, tenía 69 años. 

…[despues]…

Todo parecía demasiado para ella y los pensamientos estaban frenéticos en su mente: 

¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Mi papá estará bien?, Necesito más dinero, José se ha vuelto insoportable, ¿Nos abandonará?, ¿Papá se va a morir?, ¿Estados Unidos es una opción? ¿Y la escuela?, ¿Le podré comprar un zapato a Joseíto? y seguían y seguían… 

Ella intentó respirar hondo, pero seguía muy agitada. Su ceño fruncido y su mirada distraída hacían evidente que aquel aluvión de pensamientos no eran más que preocupaciones. 

Tomó el vaso de agua como pudo y puso sus manos en la frente, como masajeándola. De repente su mente la transportó al pasado, a cuando tenía 15 años, a una noche en que la frustración e indefensión parecían las mismas de aquel día:

 

Desacelerando las cosas

Por el contrario, el sistema nervioso parasimpático calma las cosas, estimulando la digestión, contrayendo las vías respiratorias de los pulmones, fomentando la producción de saliva y disminuyendo la frecuencia cardíaca. Son los frenos. Las funciones asociadas con el sistema nervioso parasimpático son parte de un proceso de “reposo y digestión” que se asocia con el estado de reposo, momentos de relajación y calma.

Pregunta:

¿Cuáles eventos de nuestra historia han involucrado la activación del sistema nervioso parasimpático?

¿Qué sensaciones o señales del cuerpo son evidencia de esta activación?


En otras palabras, el sistema nervioso parasimpático regula muchas funciones del estado de reposo. Se alterna con las respuestas a menudo rápidas y automáticas del sistema simpático, con lo cual se logra un equilibrio entre actividades opuestas, con periodos de descanso y digestión saludable en un momento dado, e intervalos de preparación para enfrentar adecuadamente los factores estresantes. Como se ha explicado, en conjunto, los dos sistemas funcionan como el acelerador y los frenos de un automóvil.

 

El nervio vago

Un componente importante del sistema nervioso parasimpático es el nervio vago, que va desde los ojos hasta la columna vertebral. El nervio vago es el décimo par o nervio craneal (CN X) y es el nervio más largo del sistema nervioso autónomo del cuerpo humano.

Conecta el tronco encefálico con funciones corporales básicas, como la digestión, la función cardíaca y la respiración. Ayuda a regular y controlar estas respuestas: cómo respiras, cómo bombeas la sangre y cómo tu intestino procesa los alimentos. Es como una superautopista de señales de comunicación e información desde el cerebro directamente a los procesos corporales.

El nervio vago tiene una relación directa con la función de “freno” del sistema nervioso parasimpático. Estimula muchas funciones en reposo, que a menudo son opuestas a las funciones activadas por el sistema nervioso simpático. Se ha descrito como el sistema nervioso simpático generalmente se activa ante situaciones estresantes. El sistema nervioso simpático controla muchas de las funciones necesarias para enfrentar el estrés, incluido el aumento de la presión arterial, las pupilas dilatadas y la apertura de las vías respiratorias en los pulmones.

Así, dada su relación con el sistema nervioso parasimpático, el nervio vago es un componente importante de los ejercicios de relajación, ejercicios que estimulan deliberadamente las funciones de descanso y relajación del organismo.

La estimulación del nervio vago ayuda a activar muchos de los procesos de “reposo” en el cuerpo.

La metáfora del “acelerador” y los “frenos” explica cómo funciona el estrés en el cuerpo. Si bien la respuesta de cada persona es única, ahora podemos explorar algunos patrones generales de comportamiento que vemos cuando las personas enfrentan el estrés en el mundo que las rodea.

Pregunta:

¿Cuáles eventos de nuestra historia han involucrado la activación del nervio vago?

¿Qué sensaciones o señales del cuerpo son evidencia de esta activación?