Historia 15: A veces los planes se frustran

Luego de pensarlo, Inés había empezado a organizar un viaje para Estados Unidos y soñaba con un reencuentro familiar en el que estuvieran sus tres hijos, sus cinco nietos y su esposo. La fecha que más le convencía era cercana a navidades. Pasarían dos semanas en Miami, Florida. Irían a las playas, comerían una buena comida salvadoreña, intercambiarían regalos y vería de cerca a esos nietos que solo conocía por redes sociales. 

Sabía que el viaje le sería bastante costoso y, por eso, la ayuda de Ernesto para lograr ajustar el presupuesto no solo para los boletos, sino para los regalos y la estancia era sumamente necesaria. Aún no le había contado sus planes a sus hijos porque quería tener todo más o menos listo para cuando les propusiera el encuentro. 

Ese sábado, luego de hablar con una última agencia de viajes y acordar con Ernesto que era el mejor momento, decidió hacerlo. Se sentó en el sofá con un folder de manila donde guardaba las opciones de viajes, fechas de boletos, presupuestos y otros trámites, y se dispuso a llamar a cada uno de sus hijos. Empezó con César, el mayor. 

–Hola hijo mío, ¿Cómo estás? –  saludó Inés dulcemente. 

–Mamá, por aquí estamos con Sofía viendo una película en casa. Todo muy bien ¿y usted? – le respondió distraído. 

–Bien hijo, saludame a mi nieta. Te llamo porque tengo un plan que quería contarte ¿podés hablar? 

–Sí mamá dígame, qué plan tiene. 

–Bueno mijo, sabes que tengo ya cinco años que no voy a Estados Unidos y muchísimos años que no hacemos una cena familiar con todos: Amanda y su marido, Carlos, Ernesto y los nietos. Yo estaba pensando que para este diciembre podíamos reunirnos allá en casa de tu hermana, pasar las navidades juntos. ¿Qué te parece? 

– Ay  mamá la verdad es que sería muy bonito, pero imagínese lo costoso que es eso. 

– Lo sé, lo sé. Por eso hemos estado sacando números con Ernesto. La idea es que todos podamos estar juntos. 

– Ahora mismo ando complicado con el dinero,ma. El trabajo no va bien, si ustedes me ayudan con el pasaje podríamos ver si lo logramos. 

–Bueno hijo, vamos a seguir sacando números. Luego te llamo para contarte más ¿te parece? 

–Si claro, gracias mamá. Sería muy lindo vernos todos. 

Colgó el teléfono y le dijo a Ernesto lo conversado. Él le aseguró que comprar un pasaje de más era posible así que fue por la segunda hija. 

Luego de saludarla y ponerse al corriente de las últimas cosas que habían pasado con su familia, Inés se dispuso a contarle sobre el plan que había hecho. La “sorpresa”. 

–Si hija hemos estado pensando en una sorpresa. Queríamos organizar un reencuentro familiar con todos los hermanos y nietos. 

–Ay madre ¿en serio? ¿Para cuándo sería eso? 

– Para diciembre, en navidad ¿Qué te parece? 

– Sería muy lindo mamá pero con mi marido ya planificamos irnos para navidades a su pueblo. Sería el primer viaje con los dos bebés para conocer a sus abuelos, así que estamos muy emocionados. 

–Hija, ¿pero ustedes podrían cambiar las fechas de ese plan? Yo tampoco conozco a mis nietos. 

–Ay mamá, no me diga eso que me hace sentir mal. La familia de Josh ha estado muy pendiente de todo y nos han ayudado, les ilusiona mucho también pasar navidades con ellos– le dijo y tras esas palabras Inés se sintió un poco desanimada y rechazada. Ella con tanto esfuerzo había ideado todo y a su hija parecía importarle muy poco todo lo que ella había planificado.

– Pensé que te iba a entusiasmar vernos a tu papá y a mí, a tus hermanos… –dijo con un suspiro. 

– Sí mamá, claro que me gustaría pero ahora está complicado. Yo voy a comentarle a mi esposo. Quizá para el año siguiente sea mejor, ¿no cree, mami?– 

– Está bien hija, pensálo y me llamás. Le mando un beso a mis nietos. Salú. – 

Cuando Inés le contó a Ernesto la respuesta de Amanda él se sintió afectado. También le pegaba el rechazo de su hija, así que le mandó mensajes por Whatsapp contándole lo ilusionada que estaba su mamá planificando todo. 

“Papi, me parece muy lindo que mi mamá nos quiera reunir pero yo tengo dos hijos pequeños, tengo la familia de mi esposo también. Eso me limita bastante. Voy a pensarlo y les cuento.”, le escribió. 

La llamada para Carlos había quedado en espera luego de la negativa de Amanda, que si bien no era una sentencia, indicaba que a ella no le entusiasmaba la idea. Era de esperarse que no todo saliera como lo planeado. Pero lo que más le preocupaba a Inés no eran las excusas de su hija, era que esas excusas se extendieran año a año, y se separara para siempre de sus vidas.