Ejercicio – Lactancia Consciente

Ejercicio 3.9

Lactancia Consciente

 

Introducción

Ahora vamos a hacer algo que hemos practicado varias veces, la atención al momento presente, y la usaremos mientras amamantamos para aumentar la conciencia interoceptiva, que es nuestra conciencia de lo que está pasando en nuestro cuerpo en cualquier momento. Por lo tanto, esto es específicamente para las mujeres, para las madres, que pueden estar experimentando ansiedad mientras están amamantando. 

Cuando se vive una situación traumática o estresante, no es raro que las personas que están amamantando noten una disminución en la producción de leche o un retraso o inhibición de la emisión de leche.  Esta disminución es temporal y puede pasar bien sea por un cambio de ambiente o por un esfuerzo consciente de relajación.

Una forma de practicar la relajación es la meditación de atención al momento presente.

 

Instrucciones

Empieza despacio y recuerda que todas las instrucciones son opcionales. Detén el ejercicio en cualquier momento si empiezas a sentirte abrumada o como si estuvieras perdiendo la conciencia del mundo que te rodea.  Manos a la obra.

  1.     Cuando el bebé tenga hambre y quiera nutrirse, busca un asiento cómodo para sostenerlo, ya sea en el piso o en una silla.  No fuerces al bebé a amamantar si no tiene hambre y no sigas con la meditación si la leche no baja. Puedes hacerlo sola o con otras personas lactantes.  Intenta buscar un lugar donde haya menos distracciones para ti y para el bebé.
  1.     Empieza a alimentar a tu bebé, teniendo en cuenta que si ha llorado o se ha expresado de otra manera puede que no sea por hambre sino por otra razón. Siempre puedes retomar este ejercicio cuando el bebé esté listo para amamantar.
  1.     Una vez que los dos estén cómodos, puedes cerrar los ojos, lo que puede ayudarte a concentrarte o, si lo prefieres, puedes mirar suavemente al bebé.
  1.     Dirige  tu atención a las inhalaciones y exhalaciones del bebé. Y entonces observa tus propias inhalaciones y exhalaciones. Tómate tu  tiempo para contemplar tu propia respiración y la del bebé.
  1.     Ahora, inhala y traslada tu atención a tus pies.  Empieza a notar las sensaciones en las plantas de los pies, los dedos, la parte superior de los pies y las articulaciones de los tobillos.  Las sensaciones pueden incluir zumbidos, hormigueos, presión, opresión o temperatura.  Tal vez no sientas nada. Es normal. No hay formas correctas de ser consciente. El objetivo principal es abrirte a lo que estás notando.
  1.     Ahora, dirige tu atención a las piernas. Nota cualquier sensación en tus piernas. De nuevo, no pasa nada si no sientes nada, simplemente presta atención a tus piernas. 
  1.     A continuación, traslada tu atención a las caderas, quizás notando la conexión de tus caderas con la silla o el piso.
  1.     Sigue prestando atención, ahora a tu torso, la parte central de tu cuerpo.  Si te apoyas en una silla o en una pared, trata de notar las partes de tu cuerpo que están siendo apoyadas.  
  1.     Mientras respiras, fíjate en las partes de tu cuerpo que están en contacto con el bebé.  Nota el movimiento y la temperatura de tu bebé contra tu cuerpo.  
  1. Toma conciencia de la succión del bebé, notando cualquier sensación causada por su alimentación. También puedes tomar conciencia de la respiración del bebé. 
  1. Mueve gradualmente tu atención hacia tus brazos y manos, que pueden estar sosteniendo a tu bebé. Nota cualquier sensación. No pasa nada si no sientes nada, simplemente presta atención a tus brazos y manos. 
  1. Lleva tu atención a los hombros.  Los hombros son a menudo un lugar de estrés, así que nota cualquier sensación que pueda estar presente aquí.
  1. Dirige tu atención a tu cuello, y a cualquier sensación que pueda haber allí.
  1. A continuación, centra tu atención en la cara. Nota las sensaciones de toda la cara. Nota tu mandíbula, tus ojos y tus labios.
  1. Inhala y exhala. Y ahora olvídate de tus pies, piernas, torso y cabeza. 
  1. Vuelve al movimiento de tu respiración y a la respiración del bebé.
  1. Puedes seguir notando tu respiración hasta que el bebé termine de mamar. 

Conclusión

Ya hemos terminado. Utiliza este ejercicio cuando amamantes o, si tienes dificultades para amamantar, durante la alimentación o la siesta del bebé, o mientras tranquilizas al beb