Ejercicio-Interocepción y Conciencia del Estado de Ánimo

 

 

Introducción

 

Saludos. Este ejercicio aprovecha la interocepción y la conciencia del estado de ánimo para trabajar contra la disociación y la evasión. La interocepción es el sentido que te ayuda a reconocer e interactuar con lo que ocurre dentro de tu cuerpo. La conciencia del estado de ánimo es la conciencia general de tus propias emociones. 

Las experiencias retadoras de la vida pueden hacer que nos disociemos de los acontecimientos, como un mecanismo de protección. Cuando algo abruma a nuestros sistemas, el cerebro a menudo puede cerrar ciertas conexiones y funciones, protegiéndonos de todo el impacto de la experiencia. Aunque esto puede ser útil en un momento determinado, con el tiempo la disociación puede comprometer nuestra capacidad de sentir alegría o felicidad, o de empatizar con los demás. Puede contribuir a una sensación de entumecimiento emocional. 

Este ejercicio puede ayudar a reducir la disociación, ayudándonos a sentirnos más conectados con nuestros cuerpos y mentes.

 

Instrucciones

 

Vamos a probarlo.

  1.     Elige cualquier postura sentada. Cierra los ojos o enfoca la mirada en un punto suave. 
  1.     Nota tu respiración. Siente la respiración mientras entra y sale de tu cuerpo.
  1.     Pon atención a los sonidos más lejanos que escuchas. 

Pon atención a los sonidos que escuchas más cerca de ti, notando tanto los sonidos obvios como los más sutiles. 

  1.     Presta atención a tu cuerpo. Fíjate en los sonidos que oyes, o imagina qué sonidos están ocurriendo en tu interior. Puede ser el sonido de tu respiración, el latido sutil de tu corazón o cualquier otra cosa. Puede que no notes nada en absoluto.
  1.     Presta atención al interior de tus fosas nasales. Nota la sensación de la respiración al entrar y salir. Fíjate en el ligero remolino de la respiración cuando entra, llega hasta los pulmones, expande todas y cada una de las células y luego vuelve a salir por la nariz, pasando suavemente por el labio superior.  

Este tipo de prácticas de atención al momento presente pueden ayudarte a fortalecer el tono del nervio vago y la capacidad de manejar el aumento y la caída de las emociones.

  1.     Nota cualquier sensación que sientas dentro de tu cuerpo en este momento. Recorre tu cuerpo de pies a cabeza. 
  1.     Nota lo que ocurre en tu mente en este momento: ¿está llena de pensamientos o no? Nota estas cosas, sin sentir la necesidad de cambiar nada. Puedes notar cualquier emoción que pueda estar presente en este momento, bien sea que sabes por qué está ahí o no. 
  1.     Pon tu atención en cualquier parte de tu cuerpo que sientas que está conectada a la tierra o enraizada, como un árbol en la tierra, en este momento. Pon toda tu atención hacia esa zona.
  1.     Ahora dirige tu atención a un lugar de tu cuerpo en el que sientas menos conexión a tierra o arraigo. ¿Cómo se siente ese lugar?

Lleva tu atención de vuelta a ese lugar de conexión a tierra, notando la diferencia entre estar en conexión a la tierra y no estarlo. Ambos existen al mismo tiempo en este momento. 

  1. Si tienes los ojos cerrados, ábrelos suavemente, encontrando un punto ligero para mirar en el piso.
  1. Permite que tus manos lleguen al piso o a lo que está debajo de ti. Nota la textura o la temperatura bajo tus manos. 

Nómbralo en tu mente. Por ejemplo, “este es un piso caliente y sucio”.

  1. Junta las manos y deja que la barbilla se acerque a las manos. 

Piensa en algo por lo que sientas gratitud en este momento. 

  1. Comienza a frotar las manos para generar calor, y a la cuenta de 3 colócalas en algún lugar de tu cuerpo, 1… 2… 3…  
  1. Nota la sensación de calor que entra en tu cuerpo. Observa tu respiración y tus sentimientos, y fíjate en cualquier sensación alrededor de tu corazón y en cualquier cambio que puedas notar como resultado de este ejercicio.

 

Conclusión

¡Listo! Este ejercicio puede utilizarse en cualquier momento, estando solos o en grupo, y puede repetirse a lo largo del día y utilizarse como ejercicio de auto alivio.