Ejercicio- Espacio Seguro

 

Introducción

Empecemos. Este ejercicio se llama “espacio seguro”. El objetivo es sencillo: utilizar tu imaginación para diseñar un espacio seguro en tu mente al que puedas acudir en momentos de estrés. Esto te ayudará a aumentar tu sensación de calma o relajación cuando te enfrentes al miedo, la preocupación o los recuerdos intrusivos. 

Por supuesto, sería ideal si pudiéramos lograr fácilmente la verdadera seguridad física y emocional. Lo cierto es que hay períodos en los que nos encontraremos en situaciones prolongadas de inseguridad, peligro, incertidumbre y miedo.  En esas situaciones es importante hacer todo lo posible para crear una sensación de seguridad internamente. Es importante crear un espacio mental seguro para ti, un espacio al que siempre tengas acceso, sin importar lo que está sucediendo a tu alrededor o en ti. 

Cuando te concentras deliberadamente y te imaginas sintiéndote a salvo, logras que tu cerebro y tu cuerpo respondan de forma similar a cuando sientes confort y seguridad de forma natural y espontánea.  Así que, a medida que construyas un espacio seguro en tu mente y lo visites una y otra vez, reforzarás esa sensación de seguridad, y podrás sentirte más en control, más capaz de lidiar con las situaciones que te hacen sentir malestar y angustia. 

Vamos a probarlo.

 

Instrucciones

Aunque el objetivo es sencillo, es probable que algunos elementos de este ejercicio sean difíciles. Así que avanzaremos lentamente, juntos. 

  1.         Piensa en lo que significa para ti la “seguridad”. Puedes escribirlo en un papel o pensarlo en tu mente. 

Tus ideas de “seguridad” son particulares para ti, así que pueden ser diferentes de lo que piensa un amigo. También pueden consistir en cosas imaginarias. 

 

Piensa por un momento: 

 

  • ¿Qué te parece seguro? 
  • ¿A qué se parece la seguridad? ¿Un lugar cálido y soleado? ¿Una brisa fresca?
  • ¿Qué sonidos se sienten seguros? ¿Música específica? ¿El canto de los pájaros? 
  • ¿Hay sensaciones físicas que sean seguras o reconfortantes? ¿Tomando una mano? ¿Pasando la mano por la hierba? La corteza de un árbol bajo el que te gusta sentarte? 
  • ¿Qué olores y sabores son seguros o reconfortantes? ¿El café fresco? ¿El aroma de un amigo? 

 

  1.         Ahora vas a empezar a juntar estas ideas para crear tu lugar seguro único. 

 

Intenta dibujar tu espacio seguro. [pausa] 

También puedes escribir sobre él, o simplemente imaginarlo en tu mente.

Cuantos más sentidos puedas incluir en tu espacio seguro, mejor. Las vistas, los olores, los sabores, los sonidos o las texturas.

  1.       Puedes añadir o cambiar detalles de tu espacio seguro si sientes que falta algo. 

            [pausa con tiempo para dibujar o escribir].

Pasa algún tiempo en este espacio seguro. Imagina cada uno de esos detalles. Y recuerda respirar, inhalando y exhalando suavemente. 

Puedes elegir una palabra o imagen que represente tu espacio seguro, una palabra que pueda ayudarte a volver allí más rápidamente. Por ejemplo, si el espacio seguro está en un bosque, puedes pensar en la palabra árbol o verde. 

[pausa con tiempo para dibujar o escribir].

  1.         Cuando hayas pasado suficiente tiempo en tu espacio seguro, devuelve tu atención al momento presente. Coloca tus manos en algún lugar del piso o de la silla, o en algún lugar de tu cuerpo que te siente seguro. Nombra las texturas que sientes. Por ejemplo, “algodón suave en mi camisa. Plástico cálido en mi silla.” 

            Inhala y exhala profundamente por la nariz. 

Si tienes los ojos cerrados, ábrelos suavemente. Dirige tu atención a cualquier objeto o punto de tu entorno inmediato.

 

Conclusión

Hemos terminado. 

Intenta dedicar unos minutos cada día a “visitar”  tu espacio seguro. 

Al principio, es mejor practicar este ejercicio cuando ya te sientes algo tranquilo. A medida que la visualización se hace más fuerte, entonces puede ser más eficaz en momentos de estrés. 

Este ejercicio de espacio seguro no sustituye el hecho de estar presente o atento a tu realidad actual. Es un ejercicio de arriba hacia abajo en el que utilizas tu cerebro para mejorar la capacidad de tu cuerpo de experimentar fisiológicamente la seguridad. No se trata de cambiar tu situación actual ni de fingir que estás en un lugar diferente al que realmente estás. 

Y ahora tienes una herramienta que puedes utilizar en los momentos de ansiedad, en los momentos de vulnerabilidad o en los momentos de estrés como forma de fomentar la sensación de seguridad y de calma. No dudes en volver a intentarlo o en buscar más ejercicios.