Ejercicio – Dejar Ir los Pensamientos

 

Introducción

Hola de nuevo. Ahora, vamos a hacer un ejercicio de atención plena. Es similar a otros ejercicios que hemos practicado, pero esta vez vamos a centrarnos en dejar ir nuestros pensamientos no deseados. 

Nuestros pensamientos pueden ser una de las principales fuentes de estrés en nuestras vidas. Si tenemos pensamientos negativos, o los pensamientos intrusivos vuelven una y otra vez, nos sentimos peor. Este tipo de pensamientos puede aumentar el estrés. 

Con ejercicios como éste, aprendemos a separar nuestros pensamientos de nuestros sentimientos, y empezamos a notar que nuestros pensamientos son sólo pensamientos. Nosotros no somos nuestros pensamientos. No tenemos que involucrarnos con cada pensamiento que nos viene a la mente.

 

Instrucciones

Empecemos. No te esfuerces demasiado con esto, y asegúrate de darte un tiempo para aprenderlo primero. Asegúrate de estar en un lugar cómodo antes de empezar.

  1. Primer paso. Identifica un pensamiento negativo o intrusivo. Fíjate en él. ¿Ese pensamiento te hace sentir algo negativo? Localiza ese sentimiento. Nombra ese sentimiento. Por ejemplo, si te sientes triste, identifica ese sentimiento y luego el pensamiento que podría estar causándolo. Tal vez sea un pensamiento sencillo como: “No puedo hacer nada bien” o algo por el estilo.
  2. Para el segundo paso, tenemos dos opciones. Voy a guiarte por la primera y luego te voy a compartir la segunda opción.
  3. Para la primera opción, imagina que eres una roca firme y estable. Imagina que eres una roca clavada en medio de un arroyo que fluye.

El agua fluye sobre ti, agua rápida, agua lenta. Pero tú no te mueves. Tú, esa roca, estás estable, fuerte, inmóvil. 

Imagina que el pensamiento negativo que has identificado es una hoja que ha caído de un árbol al arroyo. Esa hoja, ese pensamiento, fluye lentamente río abajo, tal vez incluso fluyendo justo sobre ti. Pero no se detiene sobre ti por mucho tiempo. Con la corriente del agua, te pasa por encima y se va. Ese pensamiento, era sólo una “hoja”.

  1. Para la segunda opción, sigue utilizando tu imaginación. Imagina que estás sobre tu espalda en el piso, al aire libre, mirando el cielo. Tal vez estés sobre una manta, una manta que el sol ha calentado agradablemente. Tal vez estés bajo tu árbol favorito, viendo las nubes. 

Miras hacia arriba y ves un cielo azul brillante, con sólo una o dos nubes pequeñas flotando desde la derecha… a la izquierda. Imagina que estas nubes son tus pensamientos. No están atadas a nada. No pueden controlarte. Simplemente vienen… y… se van. Estas nubes pasan y no tienen por qué molestarte.

 

 Conclusión

Eso es todo. Sólo unos pocos pasos rápidos.

Nuestros sentimientos se vuelven problemáticos y estresantes sólo cuando nos obsesionan. Tú no eres tus pensamientos. Es importante seguir recordando eso. Tú no eres tus pensamientos. Cuando podemos aprender a simplemente ver nuestros pensamientos como pensamientos, y dejarlos ir, aumentamos nuestras posibilidades de sentirnos más tranquilos, centrados y en paz.

 

Puedes utilizar este ejercicio en cualquier momento del día, con cualquier pensamiento problemático o intrusivo. Aunque es mejor utilizar este ejercicio en un lugar tranquilo y sin distracciones, cuando se practica con el tiempo, puede funcionar en casi cualquier entorno.